Libro: "La risa roja
Autor.
Género: relato corto
Editorial.
Puntuación (de 1 a 6): 5
En los últimos 3 años, el mundo se ha convertido rápidamente en un lugar peligroso. Puede que haya sido un proceso gradual, pero lo hemos notado bruscamente a nivel global. Acaba de terminar una grave amenaza para la vida tal como la conocemos y está surgiendo otra nueva. La cuestión del calentamiento global, el futuro del mundo y de la humanidad en general, se cierne sobre nuestras cabezas como un nubarrón. Pero en lugar de poder afrontarlo, nos vemos constantemente inundados por nuevas crisis y nuevos motivos de preocupación. La guerra, no me cabe duda de que todo el mundo estará de acuerdo, es una de esas grandes ocasiones en estos momentos.
La guerra es un tema tan antiguo como el mundo. Está profundamente arraigado en nuestra naturaleza humana querer más, luchar para conseguirlo o, simplemente, necesitar alimentar con más sangre al depredador interior que duerme en lo más profundo de nuestro ser. La guerra está estrechamente entretejida en la historia de la humanidad y hay miles de textos -ficticios e históricos- escritos sobre ella, pero su deseo nunca parece escapar a nuestra naturaleza. La humanidad sigue siendo un (no tan) "alcohólico anónimo" que sucumbe constantemente a su adicción, al deseo de más sangre.
En los últimos diez años hemos asistido a un valioso fenómeno: el auge de libros y películas sobre la guerra. Tramas que se desarrollan tragedia tras tragedia. Durante mucho tiempo las he absorbido con interés y placer, diciéndome que hay que conocer la historia para aprender de ella. Asegurándonos que, puesto que absorbemos continuamente esos contenidos, no dejaremos que se repitan. El mundo me ha refutado. La humanidad me ha refutado.
Ahora estoy leyendo "La risa roja" de Leonid Andreev, escrito en 1907, y me duele el corazón por las víctimas de las lecciones que colectivamente no aprendemos. El libro narra la historia de un joven soldado y sus días en el campo de batalla. Días, noches, momentos que se entrelazan en una sensación de eternidad. Una eternidad llena de dolor, miedo y sufrimiento. Las escenas que describe Leonid son estremecedoras. Cambian a un hombre de tal modo que alteran su apariencia humana, le hacen estremecerse ante la muerte, aceptarla como algo natural, aunque sea prematura en el campo de batalla.

Inmediatamente mi cabeza hace referencia a "En el frente occidental nada nuevo", de Erich Maria Remarque, del que ya les hablé aquí. Al igual que Leonid Andreev, Remarque describe sus experiencias en el campo de batalla y el horror de la guerra vivido por él mismo. Describe un lado de la guerra que uno no puede imaginar a menos que lo experimente. Y me hace sufrir aún más, ya que Remarque participó en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y La risa roja fue escrita 7 años antes de que comenzara. Esto no hace más que confirmar lo profundamente arraigado que está en el hombre el deseo de luchar y la poca esperanza de que alguna vez lo haga. Que la humanidad sería algún día "mejor", más pacífica, que la gente viviría en armonía y sin el deseo de saqueo y adquisición constantes, ya sea de territorio, poder o dinero.
Leer estos libros, puede ser la única manera, después de todo, a la manera de Don Quijote, de luchar con nuestro irreversible destino y naturaleza humana.